El poblado de Maribáñez surgió del proyecto inicial de 1964 realizado por el arquitecto D. Daniel Carreras, dotando al conjunto urbano resultante de un trazado que combinó su condición moderna con la interpretación de la más rica tradición rural, acogiendo en su resolución arquitectónica global lo que podemos denominar como “la tradición de la experiencia constructiva popular”.
Su construcción se inició en 1968 con unos planteamientos bien definidos: crearon un poblado de tamaño medio, preparado para una población de aproximadamente mil habitantes, con una estructuración urbanística que combinaba las calles alrededor de un eje central que se trazó de oeste a este, ubicando la Plaza Mayor casi en su punto medio del trazado realizado, dando lugar al centro urbano de la nueva población.
Su horizontalidad constructiva manifiestamente reforzada por la planicie del terreno donde se asienta, fue rota magistralmente por la resolución de los tejados de las viviendas al trazar sus pendientes, siendo la torre parroquial el elemento vertical que destacaba como pieza clave e identificativa del poblado.
1969 fue el año donde comenzaron a llegar las primeras familias, hasta el momento las obras de la mayoría de las viviendas y edificios de carácter público y religioso estaban iniciadas incipientemente, acometiéndose el proyecto por fases que partían de la realización de sus primeras diecisiete calles que depararon su futuro crecimiento urbano, alcanzando su estado final, más o menos definido, en el momento de ser transferido por el Instituto para la Reforma y Desarrollo Agrario (I.R.Y.D.A.) al consistorio palaciego en 1980.
En 1970 alcanzó una población de aproximadamente setecientos habitantes, constituida principalmente por familias numerosas que accedieron al cultivo del parcelario que circunda al poblado de colonización. Esta población evolucionará en el tiempo alcanzando los 1.090 habitantes censados en 1998.
Proyectado el acceso principal a la población por la calle Pares con aproximadamente seiscientos metros de longitud de oeste a este, verdadero eje vertebrador de la red urbanística trazada en el proyecto inicial de Maribáñez, este acceso fue modificado posteriormente para convertirse la zona sur en la receptora del enlace con la carretera N-IV, vía principal de comunicación existente en la zona. Las medidas de saneamiento integral no fueron asumidas en su totalidad por el Instituto Nacional de Colonización (I.N.C.) y posteriormente el Instituto para la Reforma y Desarrollo Agrario (I.R.Y.D.A.) cuando se comenzó a habitar el poblado. Se realizaron obras de infraestructura para la consecución del alcantarillado que presentó dos problemas fundamentales: la baja calidad de los materiales empleados en su realización y el problema de las escasas pendientes de evacuación de las aguas al tratarse de un terreno eminentemente plano. La planificación inicial dio lugar a la construcción de una depuradora que funcionaría por la decantación de los vertidos provenientes de la red del alcantarillado. Su funcionamiento fue inexistente y aún está levantada como testimonio material de una construcción más de las que se efectuaron en los inicios constructivos de Maribáñez.
El agua potable fue otro de los problemas estructurales que caracterizó la vida cotidiana de los habitantes de Maribáñez en sus primeros años. La red de distribución se planificó desde un depósito de aguas que se levantó en la zona noroeste, quedando plenamente identificado en la fisonomía de los edificios característicos que se alzaban en altura, ya que contó con un depósito en superficie y otro elevado que daría la presión necesaria al preciado elemento para que llegase a cualquier punto del poblado. Esta red de distribución del agua potable no se colmató en su totalidad hasta las viviendas construidas en el poblado, siendo por consiguiente en los primeros tiempos transportada el agua apta para el consumo en un camión cisterna para que fuese adquirida por los habitantes, usando así mismo el agua del canal situado en la trasera del colegio para otros menesteres domésticos.
En el plano sanitario se contará con un médico en 1971, pasarán unos años para que se establezca una farmacia en el poblado cuando se tenga en cuenta por la administración central la necesidad de su ubicación en este entorno rural, recibiendo la autorización necesaria para implantarse dentro de la red de establecimientos farmacéuticos de la comunidad andaluza.
La comunicación telefónica contará con un solo teléfono “público” en el poblado en 1970, para pasar en 1986 a un uso extensivo en la mayoría de los hogares, entrando dentro de la media de aparatos por % de habitantes que correspondía a su cabecera municipal de referencia: Los Palacios y Villafranca.
Fuente: "Maribañez, un enclave palaciego"
Escrito por Antonio Jiménez Fernández y publicado por Excmo. Ayto. de Los Palacios y Villafranca